La obscuridad me rodea esta noche, pero no olvido su cara, el sudor de su frente y el asqueroso olor a alcohol que escapaba de su boca; Oh! Por Dios, las nauseas otra vez, no sé si es por el recuerdo cruel de aquella noche en que me forzó y tomo mi cuerpo como un vil papel o si por el recuerdo que ahora descansa en mi vientre y crece sin culpa pero que trae incesante a mi memoria todo lo que quisiera borrar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario